Entre fogones andan ahora los chavales de Proyecto Ribete, que están recibiendo clases para aprender trucos de cocina.
Las clases, de una hora a la semana, se dividen en dos grupos y son impartidas por Carmen Fernández quien les ha enseñado ya algunas recetas adecuadas a principiantes.
La intención principal de la monitora es que aprendan a la vez que se divierten, por ello aconseja a los padres a practicar recetas tradicionales con los hijos.
Los jóvenes toman este taller como una manera divertida de iniciarse en la cocina, por ello ya han elaborado postres y platos ligeros, empanadas, galletas, crepés o buñuelos.
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